Lejos ya la asamblea de 2007 y tras los procesos electorales recientes, se abre una nueva etapa en IU-IX de Asturies. Etapa que ha de suponer la consolidación de nuestra organización como una fuerza alternativa a las políticas neoliberales.
No somos los únicos que deseamos un futuro con mayor equidad y justicia social, hay muchos colectivos y personas que, como nosotros, esperan un cambio más democrático y justo en las relaciones económicas, sociales y laborales, sin hipotecar el entorno natural en el que desarrollamos nuestras actividades y teniendo en cuenta al resto de habitantes del planeta.
Cada una de esas organizaciones y personas ponen el acento en unas determinadas prioridades, todas ellas necesarias, para construir ese futuro. En muchas ocasiones se ha caminado en paralelo, cada uno con la defensa puntual de su proyecto pero, para alcanzar ese futuro, es necesaria la confluencia. Es preciso coordinar esfuerzos e iniciativas, complementar nuestras propuestas con las de los demás, construyendo un todo más complejo, plural y participativo.
Si se quiere estar en la vanguardia en este proyecto, necesitamos que nuestra apuesta por la pluralidad y la participación, tan defendidas en los documentos de IU-IX y tan poco llevadas a la práctica, sean el eje de nuestro funcionamiento.
Somos una organización plural. En IU-IX convivimos personas con sensibilidades diversas; personas que hemos decidido poner en común nuestras diferencias para caminar hacia un proyecto transformador, que contemple el mundo desde varias perspectivas antes de llegar a proponer alternativas. Sin embargo, en la práctica, esas sensibilidades únicamente han servido para construir dinámicas excluyentes de mayorías y minorías. Son escasos los ejemplos de convivencia, discrepancia y propuestas integradoras que deberían haber sido nuestro principal objetivo.
Proponemos una mayor participación de la ciudadanía, pero en nuestra organización las decisiones las toman cada vez menos personas. Las decisiones importantes han sido tomadas sin contar con la mayoría de la afiliación. ¿Cuántas de nosotras y nosotros hemos participado en la configuración de las candidaturas, en los acuerdos de gobierno, en las decisiones tomadas por nuestros representantes…? ¿Qué intereses se esconden para no cumplir con nuestros acuerdos?.
Nuestros documentos están repletos de buenas intenciones sobre como extender la organización a todos los rincones de Asturies, pero seguimos sin ponerlos en marcha, olvidando, en la mayoría de las ocasiones, a su suerte, a quienes forman parte de nuestras candidaturas municipales, abandonándolos hasta las siguientes elecciones. De ahí las dificultades para configurarlas en el futuro. ¿Por qué?, quizás una de las causas más determinante en los últimos años, haya sido la
duplicidad de cargos políticos e institucionales a parte de los organizativos.
Decimos compartir proyecto con jóvenes y no tan jóvenes, mujeres y hombres, como ocurre en la sociedad que nos rodea. Pero, como en ella, no acabamos de culminar el proceso de integración de todas sus voces y propuestas; no propiciamos que todas las personas pertenecientes a IU-IX tengan sitio en los espacios de opinión, debate y decisión. Se organizan reuniones con horarios en los que tienen muy difícil la participación las personas que trabajan con jornadas habituales en el mundo laboral.
Si no estamos en la vanguardia social del cambio, una parte importante de nuestras señas de identidad, nuestra tradición de defensa de lo público en todos los servicios básicos (sanidad, educación, lo social…) y económicos (banca, mundo laboral…), así como de los sectores tradicionales que junto a los emergentes configuran nuestra industria como forma de reducir al mínimo las diferencias sociales, estarán menos presentes en las propuestas que han de allanar el camino del cambio.
Debemos de ser una alternativa real y consideramos que es el momento de llevar a la práctica nuestras ideas y de compartir nuestras alternativas con el conjunto de la sociedad. Para ello es necesario introducir cambios en nuestra organización para hacerla más participativa, para que la pluralidad sirva para enriquecer nuestras propuestas y que la profesionalización de la política no sea un objetivo.
Una IU-IX en la que todas y todos estemos dispuestos a trabajar en un proyecto común, independientemente del papel que nos toque jugar en su organigrama. Una IU-IX de equipos no de individualismos y líderes. En definitiva, una ORGANIZACIÓN.
El grupo de afiliadas y afiliados que firmamos esta carta, estamos
comprometidos con hacer del proceso asambleario una oportunidad para
convertir a IU-IX en la organización que necesitamos.
Si compartes sentimientos con nosotros, ye la hora de planta-y cara al
vientu. Con flexibilidad, generosidad e inteligencia, conseguiremos
mantener nuestras raíces y reforzar el proyecto de IU-IX.
Te esperamos, a nuestro lado hay sitio para ti.